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Soberbia exhibición de Gómez Noya en Auckland

El ferrolano abre el camino al cuarto título del Mundial con una incontestable victoria en Nueva Zelanda

 

Cerró el Mundial del 2013 en un esprint soberbio, y ayer lo abrió con un cambio de ritmo demoledor. Ganó Javi Gómez Noya en Auckland con una autoridad incontestable y un bonito pulso con Jonathan Brownlee que decidió romper a algo menos de dos kilómetros para la llegada. Soltó al inglés, le sacó 20 segundos, levantó el índice de su mano izquierda en la recta de meta, apretó el puño derecho y agarró con rabia la cinta. Completó el podio el australiano Aaron Royle (a 1.36). El mallorquíjn Mario Mola, otro de los favoritos, finalizó octavo (2.23), el talaverano afincado en Pontevedra Fernando Alarza, undécimo (2.36), e Iván Raña vigésimo cuarto (4.26).

Llegaba invicto a Auckland Gómez Noya, campeón los dos últimos años en una prueba que potencia sus fortalezas, rocoso para afrontar las cuestas del centro de la ciudad. Y desde el principio controló la prueba. Nadó casi tras la estela de Richard Varga y, tras 1.500 metros a nado, salió del agua muy cerca para integrar pronto un grupo de una docena de unidades. Se entendían bien los triatletas de cabeza, entre los que estaban el sudafricano Henri Schoeman, compañero del ferrolano en su grupo entrenamiento, Jonathan Brownlee, Vicent Luis e Igor Polyanskiy. ¿Y Mario Mola, la amenaza del presente y sobre todo del futuro, campeón en Mooloolaba y New Plymouth? Una natación discreta lo había escondido algo, como a Joao Silva, triple podio en pruebas del Mundial en el 2013, al excampeón Iván Raña y al talaverano afincado en Pontevedra Fernando Alarza. Su grupo pasó el ecuador del sector ciclista, los 20 kilómetros, a un minuto.

Se entendieron mejor en el grupo de los dos grandes favoritos que por detrás, y Gómez Noya y Jonathan Brownlee, los dos que habían asumido más protagonismo tirando delante, bajaron de la bici para afrontar el diez mil final a pie con dos minutos de margen sobre los Mola, Silva y Raña, entonces ya descartados para el podio.

Ni un kilómetro tardaron en ponerse las cartas boca arriba. Siete meses después de su antológico esprint en la final del Mundial en Londres, el pequeño de los Brownlee y el tricampeón mundial se quedaron solos. De nuevo iban a disputarse el título en un mano a mano. Pasó delante al inicio el inglés, pero se dejó ver a continuación el gallego durante casi todo el diez mil final a pie. Así consumieron la prueba. Hasta que el tricampeón decidió destrozar la prueba. A algo menos de dos kilómetros para la meta, cambió el ritmo y empezó a abrir metros: 5, 10, 20. Jonathan Brownlee era incapaz de seguir su ritmo. El oro era gallego. Recién cumplidos los 31 años, Gómez Noya consolida su cartel como máximo aspirante al título del 2014. El inglés Alistair Brownlee fue la principal baja ayer.

El nuevo formato del Mundial resta margen de error a los triatletas, pues puntúan los cinco mejores resultados de cada uno las siete pruebas más la final de Édmonton. El calendario se reanuda en Ciudad del Cabo dentro de tres semanas, en la primera prueba en la historia del Mundial que se celebra en África.


Noticia: http://www.lavozdegalicia.es/noticia/deportes/2014/04/06/soberbia-exhibicion-gomez-noya-auckland/00031396765207139482472.htm

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Javier Gómez Noya: «Es mi Mundial más especial»

Exultante, tras protagonizar una de las carreras más espectaculares de la historia del triatlón y ganar el Mundial por tercera vez, Javier Gómez Noya (Basilea, 1983) analiza su deslumbrante presente y reflexiona sobre el futuro inmediato.

-¿Qué fue lo primero que hizo al cruzar la línea de meta? 

-Tomar un poco de aire y recibir la felicitación de Jonathan [Brownlee]. Se portó como un caballero. Se le veía fastidiado, como es lógico. Él quizás tenía más presión que yo. Corría en casa y todo el mundo esperaba que consiguiese el triunfo, pero tanto él como Alistair han hecho una temporada increíble y me han obligado a sacar lo mejor de mí hasta el último metro.


-Sea sincero, ¿esperaba ganar el Mundial? 

-Siempre que empiezas una nueva temporada, tienes esa ilusión. Pero sabía que me enfrentaba a dos hombres que están a un nivel fuera de serie y es muy difícil combatir contra ellos. Luego los resultados me fueron situando con opciones y quise pelear hasta el final. Hice alguna apuesta arriesgada y afortunadamente me salió bien.


-Apuestas arriesgadas como ir a Estocolmo, donde solo le valía ser segundo o primero para sumar puntos, a costa de sobrecargar su agenda de competiciones. 

-Sí. En su momento, parecía que sería muy difícil conseguir el resultado en Estocolmo y que pagaría el esfuerzo en el Campeonato de Estados Unidos, en Des Moines, que es muy importante para mí, porque varios de mis patrocinadores son de allí, y en la final en Londres. Pero si no hubiese ido a Suecia probablemente no me habría proclamado otra vez campeón del Mundo.


-Ahora que las ideas y la euforia ya han reposado, ¿cómo recuerda la final? 

-Con mucho frío. Estaba agarrotado antes de tirarme al agua. Y sufrí mucho nadando. Me quedé enganchado en la salida y gente como Richard Varga [campeón del mundo de Acuatlón] impone un ritmo extenuante. En la primera vuelta [750 metros] estaba lejos de la cabeza y me esforcé al máximo para tratar de reducir la diferencia [era de 19 segundos], pero veía que apretaba y apretaba y que no me acercaba.


-¿Llegó a pensar que se le escapaban, que no haría el corte? 

-Estaba muy preocupado, porque tampoco me estaba encontrando cómodo. No tenía un día demasiado fino y sabía que si no me metía con los Brownlee, todas mis posibilidades se habrían acabado. Así que esprinté al salir del agua. Corrí muy rápido y logré hacer una gran transición en la que arañé cuatro o cinco segundos vitales. Ya sobre la bici, me puse a tope y por fin contacté con el grupo de delante.


-¿Cuándo se dio cuenta de que Alistair no estaría en la pelea? 

-A los 400 metros de empezar a correr. Si está bien, se pone en cabeza y comienza a tirar. Me di cuenta de que no estaba y de que la victoria estaría entre Jonny y yo. Fue un refuerzo positivo tremendamente importante.


-Parece que nadie creía en la lesión de Alistair, que ya había comentado en los medios británicos durante la semana, y se demostró que era cierta. 

-La temporada es muy larga y hay que estar a tope durante todo el año. Él estaba lesionado en Londres, yo fui con fiebre a San Diego, donde, por cierto, Alistair había dicho que no estaba bien y lo vi correr en 28.30 el 10.000; y competí magullado en Kitzbühel, después de una caída entrenando en Manzaneda. Eso nunca sirve de excusa. Si no estás, no estás. No importa el motivo. Esa es la realidad.


-Volviendo a la carrera. Comienzan los 10 kilómetros de carrera a pie. ¿En qué piensa? 

-Como en el agua, tampoco iba demasiado bien. No sé si era por el frío, pero me sentía muy fatigado. Y preferí hacer una carrera táctica. Traté de cambiar varias veces, pero Jonny no se despegaba, así que me fui mentalizando de que terminaría al esprint.


-Su asignatura pendiente. 

-A Jonathan ya le había ganado al esprint en la final del año pasado y además había estado entrenando de forma específica ese momento.


-También la experiencia ayuda a tener sangre fría. 

-Está claro que si esto me llega a suceder hace cinco años, el resultado probablemente sería distinto. Pero soy de los que piensa que el entrenamiento lo cura todo.


-¿Y cómo vivió ese esprint final que ya forma parte de la historia del triatlón? 

-Había comprobado en otras vueltas que en la recta de llegada el viento daba de cara, así que después de cambiar a algo más de 500 metros y ver que Jonathan me seguía, le dejé la iniciativa. Entonces, a aproximadamente 250, él empezó el esprint. Yo me puse a su espalda hasta que entramos en la alfombra azul y ahí me vacié. Analizándolo ahora, tengo la impresión de que se lanzó demasiado pronto. Pero claro, en carrera no es tan sencillo calcular. Lo que es impresionante es que después de tantos meses compitiendo, todo se decidiese por un segundo.


-De los tres, ¿es su Mundial más meritorio? 

-Es especial por los Brownlee. Sin desmerecer a los rivales que he tenido a lo largo de mi trayectoria deportiva, objetivamente, ellos son superiores a cualquiera y eso lo convierte también en más complicado que los dos anteriores.


Noticia: http://www.lavozdegalicia.es/noticia/deportes/2013/09/17/javier-gomez-noya-mundial-especial/0003_201309G17P40991.htm

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