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La más grande del baloncesto español dice adiós entre lágrimas y amigos

 

Rodeada de amigos y junto a José Luis Sáez, presidente de la FEB, en el estrado, una emocionada Amaya Valdemoro decía adiós a 21 años de baloncesto al más alto nivel. Considerada como la mejor jugadora del basket español, la alero anunciaba su retirada mientras contenía las lágrimas al recordar su trayectoria.

Amaya se despedía en un homenaje merecido y en el que incluso las grandes figuras del deporte español que no pudieron estar presentes en el acto quisieron dejar su granito de arena en forma de mensaje en vídeo. Pau Gasol, Miguel Cardenal, Marc Marquez, Alba Torrens, Lucas Mondelo... todos querían dar las gracias a una de las más grandes deportistas españolas de todos los tiempos.

Una categoría que demuestra con un palmarés envidiable. Oro continental en 2013, bronce en el Mundial 2010, una plata y tres bronces más en Europeos; 1 Euroliga, 8 ligas, 9 Copas de la Reina, 4 Supercopas; 3 anillos de la WNBA, 1 Liga rusa, 3 Copas en Rusia... Una lista interminable.

"Amaya es una persona que invita a soñar, porque no sabe fracasar", aseguró José Luis Sáez al referirse a la que ha sido capitana de la selección española en una de sus mejores etapas de la historia. El directivo aprovechó para regalar a la madrileña la camiseta del equipo nacional. O lo que es lo mismo, el equipo de Amaya.

Valdemoro ha vestido más de una decena de camisetas en su dilatada trayectoria. Pero ninguna como la rojigualda del equipo nacional y así se encargó ella misma de recordarlo en el acto. "He estado en 12 equipos pero siempre tenía la vista puesta en ese momento en el que me tenía que poner la camiseta de España. Mi madre me vio debutar con la Selección, y ese carácter que tengo dentro de la pista se lo debo a ella. He oído que no me iba a poner más la camiseta nacional. Eso es mentira, porque me la voy a poner ahora mismo", recalcó Amaya antes de volver a enfundársela.

Quien no pudo contener las lágrimas fue su compañera en mil batallas, Elisa Aguilar, quien subió al estrado para leer una carta muy personal. "Me es difícil expresar todo mi cariño y admiración que te tengo", aseveraba una entrecortada Elisa. "Hoy se despide la mejor jugadora española de todos los tiempos. Gracias por ser nuestro buque insignia. Gracias por ser un ejemplo a seguir. Una persona con un corazón tan grande como su curriculum deportivo. Gracias por transmitir tantos valores. Gracias amiga. Zipi y Zape forever".

Amaya no pudo sino devolverle la mención y en su discurso también tuvo un recuerdo para Aguilar. "El mayor de los premios que he ganado han sido mis amistades,… y, sobre todas ellas, Elisa. Mi nombre no puede estar desvinculado del de ella. Nos hemos complementado muy bien, siempre ha sabido controlarme en la pista… y fuera", comentaba la homenajeada.

También tuvo palabras de agradecimiento para la Federación y en especial para su presidente, José Luis Sáez. "Estoy agradecida por lo querida que me siento y por la confianza que siempre habéis tenido en mí”, confesaba Valdemoro, que también quería reconocer el apoyo de la FEB en las dos últimas temporadas. "Dos campañas que han sido un auténtico calvario", como reconocía la protagonista.

Todos, desde compañeras, entrenadores, jugadores y periodistas, quisieron estar junto a Amaya en el día que pedía el cambio por última vez tras anotar la mejor canasta de su larga carrera.


Noticia: http://www.marca.com/2013/12/16/baloncesto/seleccion/1387195841.html?a=359f8644de868e6f44db84a09c9dcff9&t=1387288052

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Campeonas y derrotados compiten por la portada


Interesante debate. La mañana siguiente a un domingo de finales deportivas de alto nivel, en las redes sociales estallaba la pregunta: ¿por qué ocupa tanto espacio en casi todas las portadas el partido de la selección de fútbol masculino, que sufrió una contundente derrota ante Brasil en la final de la Copa Confederaciones en ese país, por delante del equipo femenino de baloncesto, campeón del Eurobasket tras una victoria épica ante Francia en su cancha? 

No hace falta decir que la prensa española, tanto la generalista como la deportiva, apostaron claramente por el desenlace del fútbol en Río de Janeiro por delante de la gesta en París, aunque no todos del mismo modo. Esto es lo que hizo EL PAÍS en sus sucesivas ediciones: en la primera, que por horario no podía recoger lo ocurrido en Maracaná, la imagen de la primera página era para las triunfadoras del baloncesto. Las últimas ediciones sí recogían la derrota de España en la Confederaciones con foto y texto a tres columnas, pero mantenían un espacio significativo (dos columnas con foto debajo) para el éxito del baloncesto femenino. Estas son las primeras antes y después de la final en Brasil.


 

Del resto de diarios generalistas, Abc y La Razón no mencionan el triunfo del baloncesto en la primera página de su edición madrileña; sí lo hace El Mundo en un pequeño título debajo del fútbol. Los deportivos As y Marca apostaron por una solución parecida: dedicar casi toda su portada al partido de Maracaná pero destacar el baloncesto femenino, con foto, en la parte superior, junto a la cabecera. En todo caso, el fútbol masculino ocupó más espacio que el baloncesto femenino en todos los medios, lo que tampoco se puede calificar de sorpresa. 

El fútbol es con mucho el deporte rey de las audiencias; una final España-Brasil en el mítico estadio de Maracaná no tenía precedentes y es uno de los mejores platos para el espectador mundial que puede ofrecer ese deporte. En el otro lado, el equipo español de baloncesto femenino derrotó a Francia por un solo punto tras un emocionantísimo final disputado en el campo del rival, lo que alimenta esa creciente rivalidad deportiva entre los dos lados de los Pirineos. Es decir, que por méritos lo de ellas en el baloncesto era cuanto menos como si ellos hubieran ganado en el último minuto en vez de caer 3-0.

En las redes muchas personas consideraron más meritorio lo conseguido por Sancho Lyttle, Amaya Valdemoro, Alba Torrens y compañía en París que lo que hicieron Iniesta, Torres y Casillas en Río. Y afeaban a los medios no haberlo entendido así. 


Solicito información sobre las sucesivas primeras de EL PAÍS a la subdirectora del diario Berna González Harbour, que remite una respuesta detallada y argumentada de cada decisión tomada esa noche:
"El periódico habla a través de cada una de sus piezas, pero habla sobre todo a través de su primera página. Incluso a través de la evolución de una primera página en un mismo día. Y ayer fue uno de esos días intensos, divertidos y repletos de cambios para el cierre del periódico, sin tregua alguna, se lo puedo asegurar.
Dos noticias marcaban la noche: el resultado del baloncesto, en el que la selección femenina de España se jugaba su primera victoria europea en 20 años, y el resultado del fútbol, en el que la Roja se jugaba su hegemonía indiscutida desde que se alzó con la Copa del Mundo en 2010 y la Eurocopa en 2008 y 2012. Los de Del Bosque iban a luchar por la única que les faltaba: la Copa Confederaciones. La noche, por tanto, prometía, y un equipo fabuloso de profesionales estaba aquí, en la sección de Deportes y de Mesa Digital, dándolo todo para cubrirlo de forma impecable en web y papel. Pero llegó la hora del cierre y nada de eso había ocurrido aún.
Por ello, la primera edición que preparamos ilustraba la portada con una simbólica foto de Obama visitando la celda en la que Mandela estuvo preso buena parte de su cautiverio. Eran las diez de la noche cuando las españolas se alzaron con la victoria. La decisión fue inmediata: foto de ellas. A contrarreloj y sin buen material aún sobre la mesa levantamos la de Obama y sufrimos hasta encontrar una imagen potente de baloncesto. Así se cerró y se imprimió la edición europea y más tarde –con una foto ya mejor- la nacional.
Entonces empezó la guerra en Maracaná. El plan era claro (dentro de lo inestable que es la supuesta claridad ante el instinto que responde a las noticias reales, no las previstas): foto a tres columnas y careta hasta abajo en caso de victoria. Pero Fred empezó a dibujar otro escenario desde el minuto 2 y vino la opción B: la Roja se quedará arriba, en los sumarios con foto situados en cabeza, y las chicas se mantendrán en la foto a tres columnas. Hoy es su día. Pero vino Neymar y marcó. Y Fred remató el drama. Y Sergio Ramos falló. El castigo a España era demoledor, la afición brasileña tronaba y la noticia adquiría una proporción dramática para el sueño español. Había que replantear la primera. Y había que mantener a las chicas. La solución fue desalojar una noticia exclusiva sobre Gürtel que ocupaba la careta a dos en las anteriores ediciones y abrir paso a la victoria en el baloncesto europeo.
Mantener su presencia fue una apuesta decidida por ellas. ¿Hay quejas por ello? Invito a mirar otros periódicos, no he logrado encontrar una portada con foto y noticia de las españolas. ¿Alguien habría preferido que las chicas del baloncesto fueran en grande y los hombres del fútbol en pequeño? Seamos realistas. El fútbol es fútbol. Y celebremos lo demás: que ellas ganaran, y que ellas encontraran un estupendo escaparate en la portada de EL PAÍS".

¿Saben? A los periodistas no nos gusta dar demasiadas explicaciones de las decisiones que tomamos, como ocurre en tantos oficios, pero estos tiempos 2.0 nos facilitan el diálogo con el lector y no queríamos esquivar esta polémica. Las críticas nos hacen espabilar, reflexionar sobre qué hacemos y por qué. Pido opinión a otro periodista de larga trayectoria, Bonifacio de la Cuadra, comprometido con la igualdad tanto como con el deporte. De la Cuadra ha sostenido en varios artículos el fin de la separación por sexos en el deporte y la promoción de competiciones mixtas. Y a quienes ven utópica su posición, les recuerda: "Antes también veían como una locura que una mujer sea policía o bombera". Pero este periodista comprende que las expectativas despertadas por la selección masculina de fútbol en Brasil, que tenían en la Copa Confederaciones su único reto sin cumplir tras una racha triunfal, tenían difícil competencia. Y no cree que el hecho de que unas ganaran y otros perdieran restara relevancia mediática a cada uno de los choques. 

Otro colaborador de este blog, el profesor de Derecho Constitucional Octavio Salazar, polemizaba al respecto en Facebook desde otro punto de vista: "Los periódicos reflejan lo que prima en la sociedad. Claro, el fútbol es más importante que el baloncesto, y el baloncesto de chicos más importante que el de chicas. Tampoco si un equipo femenino de fútbol hubiera ganado una copa mundial habría tenido tanto peso. Es decir, el desequilibrio -no sólo de los medios, que también, sino de la sociedad en general- está en el género, no en el deporte. El mundo del deporte, y del fútbol en particular, es el paradigma del machismo. Y por tanto lo que reflejan los medios también lo es".

Amaya Iríbar, periodista de la sección de Deportes de esta casa, cree que el desigual tratamiento de los triunfos de equipos masculinos y femeninos es un reflejo más de una sociedad con profundas raíces machistas. "Lo que pasa en el deporte pasa en la vida, en las empresas, en los partidos políticos", explica. "El deporte ha sido durante mucho tiempo ha sido una actividad exclusivamente masculina. Dicho lo cual, el impacto mediático de la competición femenina es menor, eso es un hecho. Y ocurre lo mismo que con los deportes minoritarios que reclaman más atención. Que sí la merecen, pero el fútbol mueve muchísimo más público, más dinero, más interés". Un dato: cinco de las diez noticias más leídas en la web de este periódico este lunes eran piezas relacionadas con la final de la Copa Confederaciones; las crónicas del Eurobasket femenino no alcanzaban esas posiciones.



Es bienintencionada pero ingenua la pretensión de dar exactamente igual seguimiento al deporte masculino que femenino. Como es comprensible, los medios tenemos en cuenta qué interesa más al público (o qué creemos que les interesa más, pero eso hoy es medible). Los deseos de la audiencia no pueden ser la única guía, porque un diario es ante todo un criterio del que se fían los lectores. Pero claro que importa. Ninguna actividad puede ignorar lo que desean los consumidores, esta menos que ninguna, porque tiene que ganarse su confianza.

Resistirse al dominio del fútbol (masculino, sí) sobre todos los demás deportes ha sido durante mucho tiempo labor complicada, a pesar de que los triunfos de los Nadal, Gasol o Alonso hayan abierto mucho el abanico del interés popular. Nombre de hombres, en cualquier caso. El siguiente paso es que el deporte que practican las mujeres atraiga los focos, y eso no se va a conseguir, como la paridad en los consejos o en las listas electorales, mediante cuotas. Se consigue a golpe de éxito, vendiendo triunfos, épica. Pero sobre todo promoviendo el deporte base femenino, construyendo desde abajo. Creando cantera a la vez que afición. Por ejemplo: ¿por qué aceptamos que el Real Madrid no tenga equipos de mujeres en ninguna categoría, pero esté formando a chicos casi desde que empiezan a andar?

Los Juegos de Londres rompieron en 2012 muchos de los prejuicios. En este país futbolero y donde el deporte ha sido territorio masculino, las mujeres ganaron más medallas que los hombres: 11 frente a 6. El país entero vibró ante la pantalla viendo las gestas del equipo femenino de balonmano, por poner un ejemplo. Un ejemplo muy esclarecedor, porque tras la victoria supimos que el campeonato nacional estaba al borde de la quiebra, que los clubes cerraban y la mayoría de jugadoras han hecho las maletas (este reportaje de Iria Villar se lo cuenta todo). No es posible. entonces, vivir en España del balonmano profesional. En baloncesto femenino hubo un caso igual de escandaloso: el equipo valenciano Ros Casares se proclamó campeón de Europa en mayo y echó el cierre en junio por inviabilidad económica. Así como suena. Como dice De la Cuadra, "el problema del deporte femenino no son los grandes eventos, son los domingos normales".

¿Están en igualdad de condiciones el deporte masculino y femenino? Ni en presupuestos, ni en apoyo institucional, ni en patrocinadores, ni en asistencia de espectadores cabe comparación alguna. Tampoco en atención de los medios de comunicación públicos ni privados, reconozcámoslo. Tampoco en su capacidad de movilizar hinchas, que al final eligen libremente el espectáculo que les gusta más. Por otro lado, tantas voces que piden más atención para el deporte femenino... ¿se podrían traducir en fichas, clubes, abonos, taquilla, audiencia televisiva? ¿En una afición que lo sostenga? 

Los éxitos internacionales reflejan la pujanza de las nuevas generaciones de deportistas, liberadas de complejos de todo tipo. El deporte femenino necesita más relevancia y otros países, EE UU en cabeza, pueden darnos lecciones de cómo lograr estructuras y audiencias importantes. Eso es más importante que dividir al 50% los centímetros cuadrados de la foto de portada, idea salomónica y por tanto poco acertada.

Los deportistas se abren paso ganando y las jugadoras de baloncesto de eso saben. La noticia es que la selección femenina han logrado una victoria que se ha abierto sitio en la primera página. Ese hueco de la portada es una victoria, una conquista, en absoluto una concesión. Nadie se lo puso nunca fácil a las mujeres deportistas.


Noticia: http://blogs.elpais.com/mujeres/2013/07/campeonas-y-derrotados-en-la-portada.html

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“El dolor ya no se va a ir”


La imagen es una cama fabricada en el pasillo de un autobús con una colchoneta de yoga, un edredón y dos almohadas. En ella se ve a Amaya Valdemoro, una mujer de 36 años y más de 1,80m de altura, la mejor jugadora de baloncesto de la historia de España, intentando descansar en uno de los rocambolescos viajes de su anterior equipo, el Tarsus Belediyesi de Turquía. De vuelta a Madrid, la jugadora se ríe al mostrar la fotografía en su móvil, pero asume que la experiencia, de apenas unos meses, le ha resultado traumática. Tanto que pensó en dejar el baloncesto y necesitó un mes y medio para replantearse su vida. La respuesta fue la de siempre: jugar al baloncesto, aunque con más cuidado. Ha elegido el Canoe, un histórico ahora en Segunda División, para llegar con fuerza a la selección, que en junio disputará en Francia el Europeo.

No es que la Liga turca no le motivara. Para Valdemoro es la más competitiva de Europa. Tampoco que el equipo estuviera mal. El Tarsus lleva seis años en Primera y disputaba la Euroliga. Las compañeras, el equipo técnico, el fisio… “todo fenomenal”. Deportivamente tampoco tenía queja, jugaba muchos minutos y tenía una media anotadora de 13,5 puntos, la mejor forma de recuperarse tras romperse las dos muñecas en octubre de 2011 y pasar casi una temporada parada.

Era la peculiar forma de hacer las cosas lo que no la encajaba. Los viajes: “El pabellón estaba en obras para los Juegos del Mediterráneo y todos los partidos los jugábamos fuera. Hemos hecho viajes de 18 horas en autobús”. La cultura del club: “Me sorprendió que las primas se repartían por jerarquías y según el presidente considerara quién había aportado más o menos. Era un examen continuo. No creo que tengamos que vivir bajo un palo…”, explica al tiempo que recuerda cómo el excéntrico presidente del club, que se sentaba en el banquillo, podía llegar a un entrenamiento y sacar un fajo de billetes para premiar a las jugadoras que encestaran desde el medio del campo. “Yo no tiraba”, dice Amaya.

“El día a día era durísimo”, resume una mujer con 20 años de experiencia en la élite, que ha jugado en Estados Unidos, Brasil y Rusia, además de en casi todos los equipos españoles importantes. Aguantó hasta Navidad: “Tuve una contractura y, al estar lesionada, pregunté al club si me podía volver a España un día antes y me dijeron que no, que me quedaba encerrada, que me quitaban Internet… Les dije que me iba. Me podía haber quedado sin jugar y cobrar todo el contrato, pero al final no me compensa”.

“Pensé en dejarlo todo”, reconoce. “Cuando volví a España no quería hablar con nadie, ni jugar. Fue un bajón anímico muy grande. Pero lo que tenía claro es que a la selección iba a ir”. Ahí aparece el Canoe, al que ella mismo llamó para ofrecerse. Valdemoro no cobrará un euro, pero a cambio tendrá minutos para llegar en forma a la cita de este verano con España. En el club trabajan los médicos de la selección que cuidan el maltrecho cuerpo de Amaya, con doble fractura de muñecas, problemas en un gemelo y operada de las dos rodillas. “El dolor ya no se va a ir”, asume; “Ahora tengo que ir siempre con el freno de mano echado”.

 Su vida parece más la de un convaleciente que la de una jugadora de élite. “Lunes y miércoles hago Pilates y algo de físico; los martes y jueves, entreno con el Canoe. Y lunes, miércoles y viernes, fisio. En casa tengo además una máquina Indiba para recuperarme y viene un fisio a tratarme”. El reto es llegar hasta el verano para batir el récord de internacionalidades. Sabe de memoria cuántas veces ha vestido la camiseta de la selección: “244. Si juego todos los partidos bato el récord. Es un reto”, dice. Hasta entonces seguirá divirtiéndose en el Canoe. “Me parto con mis compañeras. Soy como su madre y se quedan cortadas con mis vaciles”. Entre la colección de anécdotas, la cara de sorpresa que pusieron cuando pidió incluir Paquito el chocolatero en un cd para el calentamiento. “Es un hit desde 1937. Yo meto triples con esto”, cuenta. “No pudieron bajarla, pero acabó el partido y todas comenzaron a cantarla”. El mejor ambiente para olvidar el trago de Turquía.


 Noticia: http://deportes.elpais.com/deportes/2013/03/03/actualidad/1362341299_452646.html



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